Fachadas de iglesias agustinas siglo XVI en México

En este Blog encontrarás fotografías y comentarios de más de una docena de templos agustinos construidos en México durante el siglo XVI, la mayor parte de ellos fueron construidos con algunos influjos del estilo plateresco, que fue la estética de estado de los Reyes Católicos y buena parte del reynado de Carlos V.

07 marzo 2008

Metztitlán (1577). Primer cuerpo, ventana del coro y espadaña


La perfecta armonía entre el plateresco y el renacimiento se concretizan en esta fachada. Sobriedad renacentista, representada en el primer cuerpo de la fachada (que reproduce el esquema de una puerta romana) y grácil pasamanería del decorado de las jambas. La grandeza y sobriedad de la construcción no hay que exaltarla, por sí misma se destaca. Un guiño del renacimiento al plateresco representa ese listón anudado al centro de las cuatro sobrias columnas renacentistas, que enmarcan los nichos de San Pedro y San Pablo. La influencia de Acolman en esta fachada es evidente, pero como creación artística original, anda por su propio camino: lo que es exceso plateresco en el convento del Estado de México, aquí es equilibrio y contención. Pero el niño Dios y los ángeles músicos que le custodian tienen un claro antecedente en Acolman. No hay dudas que los constructores de uno y otro son los mismos, sin embargo, el trabajo en el Estado de México es una asimilación de la técnica europea (el antecedente en la colegiata de Santa María en Calatayud, es evidente), pero acá, ese taller de lapidarios indígenas tomó su propio camino y produjo una de las obras, a mi parecer, la más importante, de ese mestizaje que es la arquitectura mexicana del siglo XVI. Síntesis perfecta de lo español e indígena es esta fachada, no obstante ¿cuantos mexicanos amantes del arte nuestro la conocen?

12 mayo 2006

Acolman (1539). Fachada del templo, capilla abierta y portal del convento










Sin lugar a dudas el convento de Acolma es la más importante obra representativa del arte plateresco en América. Excesivo y sobrio a la vez es este convento, uno de los monasterios agustinos más rico y mejor conservado que existe en nuestro país. Su fachada plateresca casi raya en el exceso barroco. Es uno de los conjuntos más llamativos del estado de México por su tamaño y diseño arquitectónico. Fue construido por los frailes agustinos entre 1539 y 1560 siguiendo el estilo de fortaleza tan característico del siglo XVI. Su fachada, al fondo de un gran atrio cuadrangular, se compone de la portada del templo rematada por una modesta espadaña, comparada con la de siete arcos de Metztitlán, y una capilla abierta anexa y la portería del convento. La portada constituye uno de los ejemplos más admirables de la arquitectura plateresca de la época, por la belleza tanto de sus columnas y de los detalles decorativos en el friso y en el arco de la puerta, como de las esculturas que rematan el friso (el Niño Dios) y que flanquean a dos ángeles músicos, y de la ventana del coro.
El primer cuerpo de la fachada está decorado con cuatro columnas abalaustradas ricamente decoradas con listones, guirnaldas, acantos, copones, y ángeles de cuerpo entero que parecen desprenderse en su grácil vuelo. En las calles formadas en medio de cada par de columnas se encuentra un nicho con las figuras de San Pedro (a la izquierda) y San Pablo (a la derecha). Culminan estos nichos sendos adornos florales y son sostenidas estos santos por un ángel. Al centro de la fachada se encuentra la puerta enmarcada por dos arcos rebajados; las piedras claves de ambos están decoradas. El arco exterior se encuentra decorado con alto relieves de temas vegetales, el interior, con temas angélicos y simbólicos labrados en piedras semi preciosas. Las jambas del arco exterior se encuentran decoradas con temas de grutescos, en su parte frontal, en la cara interior tienen labradas dos figuras humanas en alto relieve. En las enjutas de estos arcos se desarrolla el tema de la anunciación hecha a María: del lado izquierdo el ángel portador de la nueva a María, que será madre del Verbo, y del lado derecho la virgen que recibe el mensaje.
Las columnas sostienen el entablamento, finamente decorado y terminado hasta en los más mínimos detalles. El arquitrabe se decoró con gotas, que deben ser la parte baja de los triglifos, de forma esférica; después le sigue friso ricamente decorado con metopas de temas diversos, entre los que se destacan las cabezas de felinos (que se encuentran por todos partes de la fachada, como reiterado que le da unidad), mechones, copones y grutescos. Al centro del friso y a la altura de la piedra clave se observa una placa labrada con una leyenda. Por encima del friso se encuentra la cornisa decorada con cubos que simulan los extremos de las vigas que deberían sostener el techo. Por encima del entablamento, y como cúspide o frontis se encuentran tres figuras antropomorfas, la central es el Niño Jesús y las laterales son ángeles músicos; el de la izquierda porta una trompa y el de derecha una muy hispana guitarra; todo el conjunto está enmarcado con temas florales y dos columnas platerescas. Concluyen las cuatro columnas principales, por arriba del entablamento, en cuatro pináculos; los centrales son atlantes que sostienen cestos de frutas; los laterales culminan en mechones.
En la parte superior se observa la ventana del coro ricamente decorada con un arco de medio punto y un par de columnas platerescas ricamente decoradas, por encima del entablamento se encuentra un frontón que custodia un par de ángeles que sostienen un cortinaje y debelan el corazón de San Agustín atravesado por las flechas de la pasión por Jesús. Finalmente, a los costados, como en Ixmiquilpan dos escudos nobiliarios, el de la izquierda es el escudo real de Castilla y el de la derecha el glifo prehispánico de Acolman.

Actopan (1550). Fachada




Son muchos los méritos del convento de Actopan, uno de mis favoritos. Agrega a su belleza plateresca sus elegantes arquivoltas de cuatro niveles que decoran la puerta y que recuerdan la cúpula del panteón de Agripa en Roma, en su perfecta armonía. Obsérvese cómo las cuatro pequeñas columnas que flanquean la puerta repiten el programa de las cuatro grandes columnas provocando en el espactador una sensación de inmersión de una imagen en la otra, como cuando enfrentamos un espejo a otro. las dovelas que forman tanto en primer arco como los otros cuatro están decorados con el sistema de almoadillado, que el plateresco española ya había tomado de renacimiento italiano ¿Fray Andrés de Mata había viajado por Italia y esto le sirvió para inspirarse en el renacimiento italiano? No lo sabemos, pero lo que sí es verdad es que sus conocimientos y técnicas arquitectónicas son muy depuradas y nada hace dudar que él debió ser arquitecto antes de ser monje agustino. La ventana del coro se encuenta decorada con dos hermosas columnas platerescas del mejor gusto y refinado estilo plateresco.

Ixmiquilpan (1550). Fachada



En 1550 se inició la construcción del convento y la iglesia dedicados a San Miguel Arcángel por fray Andrés de Mata, el mismo que levantó el conjunto de Actopan. La portada muestra finos relieves de cantera rosa. Este convento, junto con el de Actopan y el de Acolman, es muestra de un arte refinado y culto, perfecto en sus formas y proporciones, depurado de improvizaciones y de gran valía. Estos tres conventos son muestra del mejor plateresco que fue traído a América. En este conjunto, y en los otro dos, se reúnen con armonía los tres elementos estilísticos básicos del plateresco: el gótico, el románico y el renacentista. Lo que más se destaca en esta fachada son los elemtos renacentistas, mientras que lo gótico y lo románcio se hace pantente al interior del templo y el convento. La fachada está formada de un cuerpo; se destaca en primer término las cuatro columnas de estilo corintio, en medio de cada par se colocó un nicho; al centro, se encuentra un arco doble de medio punto, la parte exterior del mismo tiene la piedra clave decorada con un tema floral. Las piedras que forman la dovela de este arco están decoradas con temas florales y de rostros alados que se suceden alternadamente. Circunda este arco el listón en espiral, símbolo de la dignidad regia y alusión al patrono y mecenas de la evangelización: el rey. Las enjutas, a la altura de los capiteles de las columnas centrales, se decoraron con escudos de la orden de San Agustín.
Las columnas simulan sostener el entablamento, el cual está construido con los tres elementos fundamentales de la arquitectura clásica greco-latina: arquitrabe, friso y cornisa. El inferior (el arquitrabe) está formado por tres cintas de forma piramidal invertida; el siguiente (el friso) está ricamente decorado con figuras de rostros alados, grutescos y escudos noviliarios; finalmente la cornisa en forma piramidal invertida se decora en su parte alta con cubos que simulan los extremos de las vigas que habrían de sostener el tejado. Por encima del entablamento las columnas se prolongan en pináculos rematados por discos como espejos y, sobre éstos un mechón. Este mecha o mechón será el tema que se habrá de repetir por todas partes y que le da sentido de unidad y gracia refina; lo encontramos en los nichos laterales, en la parte superior de la ventana del coro y en las ménsulas invertidas de la parte inferior de la misma ventana.
La ventana del coro se encuentra enmarcada por un arco de medio punto con la piedra clave decorada con temas vegetales, la flanquean dos columnas de orden corintio abalaustradas (es decir con decoraciones tipicamente platerescas). Por encima de las columnas vemos un nuevo entablamento con arquitrabe, friso y cornisa; por encima de éste el frontón triangular que imita un techo de dos aguas, como eran los techos de los templos griegos y latinos. Finalmente, por encima del frontís se encuentran tres pináculos con sus mechones respectivos. A cada uno de los costados se encuentran escudos noviliarios con temas simbólicos de los pueblos indigenas otomíes de la región de Ixmiquilpan y quienes fueron los que construyeron el conjunto conventual y a quienes iba dirigida la evangelización. Estos escudos simulan estar sujetos por una cuerda y ésta es sostenida por las fauces de un felino.

Epazoyucan (1539). Capilla abierta y fachada del templo

La sobriedad de la fachada de la iglesia de San Andrés en Epazoyucan, Hidalgo, tiene varios puntos en común con la de Zempoala y otras de la región: sobriedad e influencia renacentista. No obstante, tiene algunos puntos en contacto con las fachadas al sur de la ciudad de México, en tierra caliente, particular es su eclecticismo estético y muy destacadamente el triángulo equilátero que culmina la decoración del primer y único cuerpo de la fachada. En muchos de los templos sureños encontramos este triángulo que remarca el sentido de grandeza y monumentalidad; además, permite prolongar el primer cuerpo de la fachada y excusa construir un segundo cuerpo. La puerta del templo de Epazoyucan está enmarcada por un arco de medio punto de fina manofactura; custodian a este arco dos pares de columnas adosadas al muro sin un estilo definido pero con clara reminicencias del orden toscano y estriadas de forma oblicua que recuerdan las columnas salomónicas. Estas 4 columnas simulan sostener la cornisa que está compuesta de dos secciones, equivalentes al arquitrabe y al friso, ambos espacios rectangulares se ecuentran excentos de decoración y quizá se pensó en algún momento decorarlos con grutescos u otros elementos florales que nunca llegaron a colocarse. Obsérvese cómo los frisos de Tlayacapan, Yecapixtla, Ixmiquilpan, Actopan y Acolman, por sólo mencionar estos, se encuentran decorados con temas florales y grutescos; no así el de Totolapan. A la izquierda de la fachada se adosó la torre del campanario, y aunque es evidente que no formaba parte del programa original de la construcción, logra integrarse con armonía; otro tanto podemos decir de la capilla abierta que se encuentra al frente de la torre.

Zempoala (1557). Fachada, torre-campanario y portal del convento



Esta hermosa misión agustina, también renacentisa, se destaca por el equilibrio entre la sobriedad de su fachada y la soberbia de su gran torre; y esto también la particulariza, ya que la mayoría de estas misiones siempre fueron construidas con las modestas espadañas y no con torres, para el campanario; no obstante, esta misión y la de Epazoyucan se hermanan por estar dotadas de sendas torres. Recientes investigaciones han demostrado que este conjunto conventual fue construido por los franciscanos, no lejos de aquí existe un convento franciscano (Atotonilco de Tula) que fue inicialmente agustino, esto me hace suponer que se dio alguna permuta de uno por otro. Compárese la armonía arquitectónica y volumétrica entre la fachada de la iglesia y la torre, a diferencia de la torre de Malinalco, que fue adosada sin mayor sentido de la proporción (http://malinalconvento.blogspot.com). Su gran fachada, casi desnuda, contrasta con el famosos y casi lugar común del exuberante barroco mexicano; esta fachada posee una portada renacentista de casetones y la ventana del coro está formada por un arco de medio punto. La capilla abierta se destaca por sus tres tramos horizontales.

11 mayo 2006

Atotonilco el Grande (1535). Primer y segundo cuerpo de la fachada



Al norte de la ciudad de México se construyeron una gran cantidad de coventos agustinos, entre estos se guarda una gran afinidad (así como los del sur entre ellos mismos). En estos conventos predominan los elementos renacentistas y platerescos con mayor claridad; la fábrica es menos primitiva y el sentido de lo bello estético tenía un papel importante; también, con frecuencia, se sabe el nombre del frayle arquitecto. Este convento de Atotonilco (en el estado de Hidalgo) ha tenido muchas modifciaciones, no obstante conserva mucho de sus líneas primigenias. Aqui podemos ver la fachada del templo y del convento. El convento fue construido por Fray Juan de Sevilla, quien antes había sido superior de Metztitlán, en los años de 1542 y 1562. Los principales creadores de este conjunto fueron fray Juan de Sevilla y fray Antonio de Roa. la fachada es de dos cuerpos, el primero tiene dos pares de columnas de orden corintio de un depurado estilo renacentista adosadas al muro y flanqueando la puerta, que está enmarcada con un arco de medio punto. Flanquean el arco dos medallones con la figuras de San Pedro y San Pablo en alto relieve. El segundo cuerpo de la fachada se encuentra muy deteriorado, pues a raíz de un cañoneo durante la Revolución de 1910 se destruyó buena parte de él; éste se conformaba con seis pilastras adozadas al muro, semejando columnas de orden corintio y con dos nichos a cada unos de los lados. Fianlmente se encuentra, como un tercer cuerpo la ventana del coro, también muy deteriorada.

Ocuituco (1533). Fachada del templo y del convento



Todo inicio suele ser modesto. Este primer convento agustino agregó a su suerte los conflictos políticos de la época (el reparto de las zonas de evangelización para cada una de las tres ordenes con frecuencia reportó conflictos). El convento le fue quitado a los agustinos, después regresado y finalmente secularizado. Esto hace que el diseño inicial de esta fachada esté muy modificado: se le anexó una torre (como a Malinalco y Totolapan), la espadaña fue retirada, la capilla abierta se transformó en una capilla lateral. La fachada se divide en dos partes, estilísticametne muy diversas. La primera es la puerta con decoración de estilo renacentista depurado y academicista, formado por un arco de medio punto flanqueado por falsas columnas jónicas adosadas al muro; la segunda parte es la ventana del coro muy de gusto primitivo arcaizante, decorada con un arco de medio punto y un alfiz labrado como si fuera un cordón (¿el cordón franciscano?). Por arriba del alfiz la decoración concluye con una cornisa que enmarca y protege la ventana. Es de notarse que no tiene esta fachada ningún elemento decorativo (como las otras) que la asocie con los agustinos, ¿si los hubo fueron retirados? El resto del muro ha sido repellado y pintado de amarillo; como en los otros conventos del sur el ennegrecimiento provocado por el agua y el clima ha hecho presencia.

Totolapan (1534). Detalle central de la fachada


Ocuituco fue la primera fundación agustina en el Nuevo Mundo, la segunda fue Totolapan. Aquí vemos la parte central de la fachada del que fue segundo destino de evangelización agustina; el edificio tiene algunos elementos en común con todos los que se encuentran al sur de la ciudad de México (Yecapixtla, Malinalco, Tlayacapan, etc.) Pero algunas cosas han quedado modificadas porque este conjunto conventual ha tenido muchas reconstrucciones. Su fachada es de un sólo cuerpo, rematado por un rosetón, como el de Yecapixtla, Molango o Atotonilco de Tula. Como el conjunto de Tlayacapan, y muchos otros, este primer cuerpo se prolonga con un rectángulo que simula un entresuelo (al centro del mismo se encuentra una figura petrea). Rematan a las dos columnas sendos pináculos coronados por esferas. Lo distingue del resto de los conventos agustinos de la zona el hecho de que su fachada ha sido toda cubierta de aplanado, lo cual le de un aspecto parecido al de las fachadas de estuco, muy usadas durante el siglo XVIII; no obstante, como todos los de la región, la humedad, el musgo y el liquen han enegresido ciertos lugares, y esto se puede ver a simple vista. Con un poco de imaginación, podemos ver en nuestras mentes este muro, ahora pintado y repellado, en sus piedras vivas --como vemos en las fotos de los otros conventos--, blanco grisaseo y en ciertos lugares enegrecido por la lluvia y el tiempo, y entonces las semejanzas se harán más patentes (en la actualidad este convento está en poder de los franciscanos).

Yecapixtla (1535). Fachada, crestería y espadaña



El convento y la iglesia de Yecapixtla es uno de los conjuntos conventuales más hermoso, complejo y mejor conservados de la zona sur. En él predominan los elementos góticos. Aquí podemos ver, entre otras cosas, un hermoso rosetón que parece filigrana ricamente entretejida: es la ventana del coro. Esta fachada es la perfecta combinación entre el delicado arte del lapidario de los artesanos del norte (Actopan, Ixmiquilpan, Acolman) con la soberbia grandeza almenada de los conventos del sur (Malinalco, Atlatlauhcan). Camón Aznar, en su amplio estudio sobre el plateresco español afirma de este conjunto que: “es una construcción que se puede colocar en la primera mitad del siglo XVI, y en la que abundan muchos elementos góticos: la zona de la fachada, la puerta del claustro, las bóvedas y pilares, el púlpito, etc.”

Malinalco (1540). Fachada y torre campanario



La planta baja del edificio conventual y la iglesia fueron construidos al mismo tiempo, se concluyeron en 1560; el claustro alto, según la tradición fue añadido alrededor de 1580. Para 1568 se esperaba ya la instalación de los recuadros, trabajo que se dice fue realizado por el pintor indígena Simón Pereyns. La fachada de la iglesia es de influjo renacentista; aunque se diferencia de sus hermanas de la zona desértica pues la cantera fue ocultada (tiempo después de su inicial construcción) por recubrimientos y aplanados de yesería; sinembargo los motivos, temas y formas son muy parecidos entre todos los conjuntos conventuales. Sobresalen las cabezas de ángeles rosetones y conchas adosados como remates de las columnas del primer cuerpo. Este conjunto de Malinalco se emparienta claramente con sus hermanos del norte por sus murales monocromáticos que decoran todo el templo y el convento. Pero en su fachada es más claramente de aspecto primitivo como el de Atlatlauhcan o Tlayacapan.

Tlayacapan (1554). Fachada, portal del convento a la izquierda y contramuralla a la derecha.



Aquí podemos ver la fachada del templo de Tlayacapan, muy sobrio, como todos los del sur pero impresionante por sus dimensiones. Semioculto, se ve a su izquierda la arquería del portal del convento. El conjunto tiene dos elementos arquitectónicos muy originales, que lo hacen diferente: Uno, la capilla abierta queda incluida en el conjunto de la arquería del portal; Dos, el conjunto conventual queda a la izquierda del que mira, mientras que todos los otros que he comentado arriba se encuentran a la derecha. Otro elemento original son los contrafuertes de la iglesia: son tan anchos como una contramuralla perpendicular al muro que sostiene. En esta foto se puede ver buena parte de el primero, a la derecha.

Atlatlauhcan (1569). Fachada, espadaña y crestería.


Otro aspecto común de los conventos agustinos platerescos es su aspecto de fortaleza medieval, (elemento compartido por los conventos del siglo XVI de las otras órdenes envangelizadoras). Dicha sensación es reforzada por su crestería construida como puntiagudas almenas. Así se conserva una de estas imponentes construcciones rumbo a tierra caliente: aquí vemos la fachada del templo de Atlatlauhcan con su soberbia espadaña, muy parecida a la de Metztitlán, pero enegrecida por el clima húmdeo del sur de Morelos. Como en la otra, la sobriedad decorativa de sus exteriores contrasta con sus espactulares pinturas murales del interior.